
Imagínese un árbol, siempre verde, que sirve como leña, para hacer casas y muebles, para bajar la fiebre, desinfectar heridas, espantar los zancudos, limpiar los dientes, curar la piel, teñir el cuero, alimentar su ganado proteger sus granos, alumbrar su casa, lubricar sus ruedas de carretas, abonar y matar las plagas de los cultivos.
Seguro, me dirá Ud: Un árbol así no puede existir. Pues, sí, existe y hay varios miles en Nicaragua. Se llama Ním y se escribe Neem. Ese árbol es nativo de Asia, especialmente de la India, y después fue llevado a Africa.
Es originario de la India pero fue traído de Nigeria, un país africano, a Nicaragua, como palo leñero, hace unos 20 años. Pues, además crece rápido. A los 3 años, ya tiene 5 metros de alto, y puede llegar a tener 20 metros. Es un palo que gusta de zonas secas.
Aguanta la sequía más que cualquier otro, por sus raíces profundas. En Nicaragua, fue sembrado en los Brasiles, en Chinandega, León, Carazo y Sébaco. Incluso, en nuestro país, el Ním tiene un primo llamado Paraíso y conocido como repelente para los mosquitos.
La semilla se siembra en bancos, al inicio del invierno. Para ayudar la germinación, se pueden dejar las semillas en remojo, 1 ó 2 días antes. Cuando las 2 primeras hojas se vuelven de color verde oscuro, se pueden pasar las plantitas a las bolsas. En bolsa, se les deja un año entero, para controlar mejor la maleza.
Al año, entre junio y septiembre, se transplantan al terreno escogido. Se plantan a una distancia de 5 metros entre matas. No se recomienda plantar el Ním cerca de unos árboles frutales porque sus frutos dulces atraen los murciélagos.
Hay que limpiar el terreno, un par de veces, durante el invierno. Los primeros años, hasta se pueden sembrar granos u hortalizas, en la calle. Un árbol produce desde los 3 años hasta los 30 años, cuidado que más. La cosecha es algo trabajosa. Como las ramas son tostadas, hay que usar escaleras.
Como los frutos no maduran parejo, cómo el café, pues, hay que cortar los amarillos y los sazones. A los maduros, se les despulpa en seguida A los sazones, se les deja unos días para que terminen de madurar. La producción es muy variable, de 10 a 60 libras de frutos por árbol, según el lugar y el clima. Más seco, mejor.
Cómo preparar el insecticida de Ním
De acuerdo a lo que indica un experto, se despulpan y se lavan los frutos en un balde de agua. Se ponen a secar al sol por un día y después, a la sombra por una semana, si es posible, en zarandas. Hay que utilizar las semillas quebradas antes de las 2 semanas de cosechadas. Del buen estado y secado de las semillas dependerá el tiempo que guardarán su poder insecticida y de germinación.
Se puede pilar la semilla a mano, en un pilón de madera, para quitarle la cáscara dura, aunque no es obligatorio ya que la cáscara también contiene la sustancia insecticida del Ním, llamada Azadirachta
Después, se muele en un molino de maíz que sólo sirva para ese uso, para no darle sabor amargo a la comida. Se deja la semilla molida en remojo, una noche entera, en dosis de 20 gramos por litro de agua o 40 gramos si ha molido la semilla sin quitarle la cáscara.
Se cuela y se aplica al cultivo, con una bomba de mochila para fumigar. Se recomienda preparar justo lo necesario porque el insecticida Ním, al día siguiente, se fermenta y ya no sirve. El insecticida Ním no sólo jode o mata a los insectos presentes en el cultivo al momento de fumigar, sino también, a los que están por nacer.
Destruye una sustancia llamada hormona que controla el desarrollo de los insectos. Hace perder el apetito a los insectos. Enseguida, dejan de comer la plantita, aunque mueran unos 2 ó 3 días después. Nacen insectos sin alas o sin patas.



El nombramiento de la flor nacional tiene un origen religioso, similar al caso del madroño. Después de la primera epidemia de cólera que azotó al país, un obispo leonés dispuso que se debía adornar la Purísima Concepción de María con flores de madroño. En el caso del Sacuanjoche algunos lo utilizaron con este fin, sin embargo las personas de los pueblos decidieron adornar los altares de sus casas en tributo a sus santos patronos.
El árbol de Sacuanjoche tiene una altura de 15 metros, con ramas gruesas y látex lechoso, su corteza es externa y de color grisáceo, lisa y brillante que se torna áspera y agrietada con la edad.




Si está interesado puede tomar el tramo que va a San Juan del Sur, doblar a la izquierda en el kilómetro 140 ¼ y adentrarse unos 18 kilómetros buscando para Ostional. La vía está señalizada y deberán pasar 3 ríos de los cuales 2, y en especial el último, el de Escameca, es un poco difícil, pero en un 4x4 no habrá dificultad alguna. 




Da gusto sentir como la brisa del lago huele a flores, parece un jardín flotante. Hay guirnaldas de flores en los botes, en las islas, en el corazón de los fieles. Cada quién arregla a como puede su isla; la cuestión es celebrar al Señor.
Un chavalo, a los 7 años ya sabe andar un bote. Aquí vivimos de los pescaditos, aunque ahora pescamos poco. Las muchachas de por aquí nos compran y después ellas lo revenden en Granada. En esta punta que es un "corre vientos" vivimos 3 familias.



















